Medicina Familiar y retos de la Pandemia.
Artículo de reflexión.
Julio Cesar Rivero Chamberlain. MD. Esp Medicina Familiar


El especialista en Medicina Familiar es aquel que provee cuidado continuo, integral y
biopsicosocial de una manera personalizada a los pacientes de todas las edades centrado en
el individuo, su familia y contexto comunitario a pesar de la presencia o la naturaleza de la
enfermedad. Acepta la responsabilidad para mantener la salud total del individuo a través de
una relación íntima y coordina los esfuerzos de otros profesionales de la salud que comparten
el cuidado.


En Colombia tiene su inicio el 17 de enero de 1984, en la Universidad del Valle, Cali,
Colombia. Su fundador, el Dr. Diego Mejía Gómez, internista-nefrólogo después de la
realización de un Fellowship en Medicina Familiar en la Universidad de Washington en los
Estados Unidos, su misión fue introducir una rotación de medicina familiar en pregrado y
regresa a Colombia convencido de la necesidad de crear esta especialidad.


En 1987, la primera promoción de licenciados como especialistas en Medicina Familiar
fundó la Sociedad Colombiana de Medicina Familiar (SOCMEF). Esta Sociedad pertenece a
la Confederación Iberoamericana de Medicina Familiar (CIMF) y al Colegio Mundial de
Colegios y Asociaciones de Medicina Familiar WONCA.


Progresivamente, la Medicina Familiar se ha difundido en n
uestro país sin alcanzar aún el
número ideal o la masa crítica de especialistas en el área. La Constitución de 1991 y la Ley
100 de Seguridad Social en Salud, promulgada en diciembre de 1993, dan prioridad a la
familia como fundamento de la sociedad y constituyen sólidos cimientos para la formación
del talento humano en salud, aunque esto no se refleja en la política pública.
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A principios de Diciembre de 2019 se identificaron nuevos casos de neumonía de origen
desconocido en Wuhan, la capital de la provincia de Hubei. El patógeno ha sido identificado
como un nuevo betacoronavirus de ARN envuelto que actualmente se ha denominado
coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV-2), que tiene una similitud
filogenética con el SARS-CoV. Los pacientes con la infección han sido documentados tanto
en hospitales como en entornos comunitarios. La Organización Mundial de la Salud (OMS)
ha declarado que la enfermedad por coronavirus 2019 (Covid-19) es una emergencia de salud
pública de preocupación internacional.
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La relación médico-paciente mantiene vigencia en esta pandemia de Covid-19. En ese
sentido, el fortalecimiento de la formación biopsicosocial, paradigma básico de la
especialidad, los ha capacitado para desarrollarse en múltiples servicios demostrando su

fortaleza de médico integral, tanto en la práctica domiciliaria, consulta externa, servicios de
urgencias, cuidados críticos para facultar su formación en la medicina preventiva, la
medicina comunitaria y otros escenarios.


Durante la formación médica en las universidades se adquieren conocimientos y destrezas, y
se aprende que no se tratan “casos”, “camas”, “enfermedades”, sino personas, individuos
autónomos con historia de vida y entorno particular. Seres humanos con problemas que
trascienden sus síntomas, con miedos y dudas, que requieren del médico empatía, compasión,
responsabilidad y una primordial relación médico-paciente de mutua confianza, integridad y
respeto.
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También se aprende a evitar los dogmas, que no son los pacientes los que fallan los
tratamientos, sino que son los tratamientos los que no benefician al paciente y que hay que
desarrollar juicio clínico y actualizar y profundizar en conocimiento e investigación, para
tratamientos cada vez más eficaces.


En una situación de desastre o de pandemia como la actual, cuando el flujo de pacientes
rebasa las capacidades de los servicios, se puede exigir mayor tiempo de dedicación al
personal. En esta pandemia de Covid-19, donde la presentación de la enfermedad no siempre
es típica y la evolución al deterioro puede ser rápida e inesperada, se requiere estrecha
atención para estabilizar múltiples parámetros y dar soporte de funciones vitales en los
pacientes con enfermedad severa y que para el día de hoy resulta muy relevante la
individualización de cada enfermo.


A los médicos se les suma la ansiedad por obtener información de los resultados de los
ensayos y la incertidumbre por la falta de evidencias definitivas de los tratamientos hasta
ahora utilizados, con sus potenciales efectos nocivos. A las dudas también se añade el estar
expuesto a ver cómo, después de continuados esfuerzos, mueren en aislamiento pacientes
que poco tiempo antes disfrutaban de una aceptable condición de salud, solos, sin capacidad
de comunicarse, despedirse, ni acompañarse de sus seres queridos.


El ejercicio médico apegado a juramentos hipocráticos implica un compromiso con la
humanidad y con el individuo enfermo, en ámbito íntimo, privado y respetuoso, para que las
personas vivan más y mejor, apegados al conocimiento médico, a las evidencias, a las
referencias científicas validadas.


La probabilidad de que los médicos se enfermen ha llevado a fotos alegres en las redes
sociales de médicos jóvenes que agitan sus formularios de representación de atención médica
completos, sus sonrisas desmienten el miedo que los llevó a dar este paso aleccionador. Pero,
de hecho, a puerta cerrada, muchos de nosotros, especialmente aquellos que trabajan
directamente con pacientes de Covid, estamos abordando la planificación de atención
anticipada con nuestras familias: nombrando representantes de atención médica y poderes
notariales duraderos, y ordenando los asuntos, sólo en caso fatal.

También habitamos la realidad de una enfermedad grave de otras maneras, incluso si no
estamos infectados o trabajamos con pacientes infectados. La pandemia ha llevado a una
pérdida de control en el hogar y en el trabajo. No se nos permite salir sin máscaras, dar la
mano a colegas, abrazar a amigos o familiares, restricciones demasiado familiares para los
pacientes con inmunodeficiencias. Del mismo modo, tenemos que calcular el riesgo cuando
nos aventuramos a una tienda de comestibles o farmacia, cálculos realizados diariamente por
pacientes con enfermedades cardíacas, renales o pulmonares graves.
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Así como Covid-19 causa disfunción fisiológica en los pacientes, también está causando
disfunción sistémica en hogares, instituciones, ciudades y países. Como resultado, los
médicos nos hemos visto obligados a habitar algunas de las duras realidades de las
enfermedades graves, incluida la incertidumbre, la pérdida de control y el desafío a la
identidad. Ahí radica una rara oportunidad, si decidimos aprovecharla, para hacer una pausa
en medio del caos y obtener una comprensión más profunda de las experiencias de nuestros
pacientes con la enfermedad. Hacerlo podría tener efectos saludables a largo plazo, como
profundizar nuestra empatía, cambiar nuestros hábitos de práctica y mejorar nuestros
sistemas de atención.


Esta pandemia ha puesto de manifiesto que la formación integral, sea en Hospital o en
Atención Primaria, es la que nos habilita para poder hacer frente a situaciones de este tipo,
por eso, más que hablar la especialidad, le tomo la palabra a la responsable de Educación
Médica de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) en España,
Pilar Rodríguez Ledo, prefiere apuntar a que este es un año especial para todas aquellas
opciones que ven al paciente en su conjunto:
“Tenemos que buscar que cada uno pueda desarrollar su vocación, siempre y cuando elijan
conociendo”. Y remata: “Queremos médicos de Familia orgullos de la Medicina de
Familia”.
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Citas Bibliográficas
1.-https://www.elsevier.es/es-revista-atencion-primaria-27-articulo-medicina-familiarcolombia-13100845
2.- https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa2002032
3.- https://prodavinci.com/ser-medico-en-pandemia/
4.-
Aportes de la medicina familiar a la APS en Iberoamérica: revisión hermenéutica 1971-
2016
. Recuperado de: ttp://hdl.handle.net/20.500.12495/3275.
5.- https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMp2015024
6.- https://www.redaccionmedica.com/secciones/medicina-familiar-y-comunitaria/eleccionmir-2020-medicina-familia-pandemia-covid-atencion-primaria-4012